Este es un escrito largo porque no es para menos, un escrito porque no dar la cara siempre es más fácil y por sobre todas las cosas, es un imperfecto porque no sé hacer las cosas de otra manera
[1]…
Alguien que sale del baño, que se viste frente a ti, que te besa, que es capaz de tener detalles extraordinarios, que parece distraída pero casi siempre está al acecho, tomando tus actos como suyos, atenta a lo que dices y quizá con mundos atorados dentro; no siempre sigue el curso, a veces va por su cuenta y cambia el plan, es increíble lo lejos que puedes estar de sus ideas, aún sabiendo que ella existió a través tuyo, quizá no vio en ti lo que pretendías que viera, a lo mejor es más suspicaz de lo que parece.
Yo vi en ti la vida misma, descubrí que lo hermoso es tangible, que la inteligencia no tiene límites y que la sensibilidad se manifiesta de distintas formas, me pregunto cómo no deslumbrarse ante un ser tan capaz como tu, como no conmoverse con tu manera de ver el mundo y como no sentir escalofríos ante tu sinceridad, como no llorar con tu ternura… por eso, no pararé jamás de agradecerle a la vida haber podido nutrirme con tu existencia que de ninguna manera podría pasar desapercibida.
Me pregunto incansablemente ¿cuál es la línea que divide lo que creemos que es y lo que en verdad es?, solo sé que después de tantas caricias lo que queda es un hoyo, un grito encerrado para siempre y un anhelo de suicidarse cada mañana; el sexo me burbujea como un vaso lleno de ácido pero no arde (como cuando lo rasgas).
De boca en boca te perdiste amor mío y ahora eres tan abstracto que no sé qué hacer contigo y eso duele, ¿cómo carajos llegué aquí?, me duelen los ojos de tanto buscar tu imagen en la soledad para masturbarme ¿es patético, no?. Ya sé que no te arrepientes de nada pero eso tampoco nos salva, todos mis sueños son mortales y eso te incluye, lo que pasa es que la muerte de un sueño es más dolorosa que cualquiera.
Son las diez de la noche y te dedico por millonésima vez la canción “son las nueve” de Andrés Calamaro, parece mentira lo fuerte que me cojiste, no puedo escuchar Godwanna sin recordarte, no importa, sé que ella también tiene los senos lindos y tal vez eso sea suficiente.
Hay gente que como yo vive un presente minucioso para no tener después malos recuerdos (sólo que los malos recuerdos nacieron conmigo), vivo pensando en que el futuro será un recuerdo grato pero no llega ni parece acercarse, en una novela encontré un párrafo hermoso: “sé que he vivido de mala manera, he sido una mezcla imperfecta de furia y desazón, he caminado por el borde de una azotea, he comido vidrios, una mezcla de trampa y odio, de mugre y canciones, de riesgo y perversidad. Entre nosotros hubo pocas verdades (como debe ser entre los que se aman), apuesto a que ella nunca miente, que su mente es pulcra”…
Quizá debí mentirte y aceptar tus mentiras pero mi mente, aunque no es tan pulcra como podrías suponer, estaba harta de mentiras, igual, dudo que alguien más descubra que no soy yo sino una criatura del planeta silencio, que tenga dedos tan largos como raíces, igual, la victoria es de ellas, tendrán el trofeo mientras los hombres pasan por mi vida como nubes por el sol, creo que perdí el camino que lleva a un placer real.
Hay un tiempo perdido entre nosotros, una sombra ridícula, voces desconocidas nos apartan, son las voces de tu conciencia que te dicen que debe pesar más lo que fue y que las decisiones no merecen corrección y las voces de mi alma que me empujan a buscar justicia y estabilidad. Es evidente que no he podido dejarte, sin embargo creo que un día cercano la única versión de tu existencia serán mis palabras, un día cercano no serás más que palabras dichas por mí en lugares que no conocerás.
Un día cercano tus caricias y mi angustia serán borradas, estaré en soledad, estaré mojada pensando en ti, mientras alguna y tú ríen. Sé que será así porque no pude enseñarte que soñar y construir conmigo era una posibilidad interesante, no pude demostrarte que lo que queda de ti era todo lo que necesitaba amor mío.
Es irónico ¿no?, te amo y te perderé, pienso que quizá haya una oportunidad en una dimensión menos ardua pero no quiero aferrarme a ella porque las probabilidades siempre vienen en decimales, tu seguirás por el mundo y siempre alguna será tuya con ansias locas, uno de esos seres inferiores, tal vez alguna le agrade a tu Papá, tal vez mi sexo cedió pero nunca logró estar a tu medida, es evidente que mi tiempo no se ajustó al tuyo.
Para mi el precio es alto, perderé la risa, la enfermedad del silencio, tu piel y el universo de tu mente; quiero que sepas que soñaba crímenes contigo, soñaba que cortábamos en pedacitos a Uribe y a Jaime Caicedo (El presidente del PCC) y los colgábamos en la plaza de Bolívar , también soñé que algún día me hacías una invitación, que algún día me dabas un regalo, que algún día me llamabas en frente de ellas, que algún día me dabas un beso y me llamabas “mi amor”… debo confesar que cada silencio encarnaba un sueño (hasta soñé que me hacías sexo oral o me penetrabas sin parar de besarme el cuello) pero no quise inducirte a nada, prefiero la espontaneidad.
Te amo y me duele cuando imagino que le prestas a alguna los libros que te enseñé a leer, que con alguna accedes a ir a teatro o que a alguna le cantas canciones de Silvio. Tienes que saber que es en vano, cariño, jamás aprenderán, perderás tu tiempo, esas cosas no se enseñan ni se comparten, finalmente la humanidad se perdió hace rato, mira que bastó un reto para que me dejaras y sigues allí a pesar de todo.
Yo intenté darte lo mejor de mi, mostrarte que en mí hay un tesoro que se muestra con Vodka barato, cigarrillos, pastillas para el dolor y conversaciones inútiles, entendí que eres un prisionero de tu pasado y no un hijueputa (como quisieras), traté de pensar que no eres infiel sino que te las arreglas para escaparte de la realidad que huele a mierda, traté de rascarte bien la espalda y no hacer preguntas inútiles (me refiero a esas del estilo ¿me quieres?) porque no quería mentiras inútiles, descubrí que a una mujer así no podrías amar.
Creo que llegué para darte compañía y aún así tu soledad es mayor, lo que pasa es que yo estoy más sola que tú, recuerda que para jugar hay que poner reglas y si se violan, no es posible el juego, lo que pasa es que inventamos uno que al menos a mí, se me salió de las manos…
No necesito un marido celoso, no quiero al hombre prototipo que se arrastra para obtener migajas y por eso me entregué al prisionero de si mismo que borra el mundo con sus ideas y cuenta con un sin fin de puticas honorables, por eso, debo hacer lo que las mujeres como yo sabemos hacer, poner tierra de por medio y jamás borrar tus huellas. Hace tiempo aprendí que “el hacha clavada sobre el tronco puede verse de dos formas, la parte del hacha que se ve y la otra, una es el amor y la otra la muerte, cada quien decide cuál es la muerte”, creo que es mejor decidirse por la otra.
Tu sabes más de números que yo y por eso comparto esto contigo “el sexo no tiene pies ni cabeza, el amor solo pies y cabeza, entre la cabeza y los pies no hay nada, el sexo es natural y el amor real, el sexo es el alma del cuerpo. En los números naturales entre 1 y 2 no hay nada, en los reales entre 1 y 2 hay un infinito. Lo natural es poco denso, lo real no puede atravesarse” lo que sucede es que espero que sea cierto, en ese caso, yo tenía la pelea perdida desde el comienzo…
En este momento no sé que putas quieres de mí, eres conciente de que me perdí en tu universo, que estuve esperando por ti varios años pero que ahora para ti nada es suficiente (tal vez hace 11 años era diferente), yo te pido que des las últimas órdenes:
“Ordena que el equilibrio se hunda
Que no ilumine más el medio día
Que nadie intente nuevas aventuras
Que mueran el amor y la ternura
Ordena que sin ti ya nada exista
Que no recuerden sueños los recuerdos
Que olviden para siempre los olvidos
Que exploten los planetas (uno conmigo adentro)”.
[1] Te confieso que algunos apartes son de mis búsquedas literarias, de esas de las que de vez en cuando me aprendo una frase o acojo una idea. Seguramente tenga tintes de Cardenal, Medina o Hesse.