viernes, 4 de septiembre de 2009

Compañero gomelo de oficina

Alguna vez dije que agradecer por aquello que nos fortalece, no es una práctica cotidiana, hoy voy a decir gracias, a un nuevo aire, a la oportunidad de confrontarme y por supuesto, a ti…

Los prejuicios han vivido en mi desde siempre y pesan, son como unas gafas suficientemente opacas, sin embargo, me las quito de vez en cuando y es que compartirse es lo más complicado en un mundo que hoy más que nunca, es mimético, un mundo donde la preocupación por el crecimiento del otro y la otra, no es algo que nos interese, por eso, por poner en juego tus ideas en este proyecto conjunto, gracias…

Saberse reflejado en alguien es reconfortante y sobre todo, fortalecedor en el intento por repercutir en el mundo, en el intento por rescatar nuestra propia humanidad al estar en capacidad de sentir y pensar con el otro y no solo sobre él…

No sobra hablar de lo confrontante que todo esto resulta, en mi esquema mental la sensibilidad y las posibilidades no van siempre juntas, entonces gracias por el desequilibrio, por esas incoherencias que me hacen ampliar la visión de humanidad que tengo…

A veces respondemos con resistencia a aceptar nuestras realidades y sobre todo, a cambiar nuestras ideas, a mi me pasa más seguido de lo que parezca aunque a lo mejor no parezca nada y eso haga parte de mi…

De nuevo gracias, de nuevo, es una alegría compartir estos retos con gente sensible, consiente y responsable, es un reto acoplar las diferencias y crecer en ellas, ahora podremos resolver mejores preguntas y sobre todo, darles respuestas que aporten a que el mundo sea un lugar mejor…